5/17/2010

Jugando a ser Punset


Da miedo enfrentarse a una hoja en blanco, sobre todo cuando sufres un bloqueo y no tienes ni idea de cuál va a ser el tema sobre el que vas a escribir. Para colmo, el listón está alto, más presión, más bloqueo.

Pero poco a poco va desapareciendo, los nervios se pasan, la autoexigencia se relaja. Total, seguramente nadie lea lo que escriba. Así que eso hago. Escribo. Escribo y me pongo a divagar, jugando a ser Punset, elucubrando sobre cómo, queriendo o sin querer, la múscia forma parte de nuestras vidas. ¿Os habéis dado cuenta alguna vez de cómo los momentos del recuerdo, las sensaciones, lugares y demás parafernalia almacenada en la memoria, quedan para siempre vinculadas en nuestra cabeza a una determinada canción? Seguro que no. Parto de la base de que vosotros sois normales y la gente normal no suele pararse a pensar ese tipo de chorradas.

Chorradas tal vez, aunque lo más curioso de esta en concreto es que, cada vez que eschuchas esa canción que está en un recoveco de tu cabeza, salta un resorte que te le transporta a ese momento. Si es un recuerdo bueno, fenomenal. Pero cuando es uno malo...¡ay! hace daño, a veces demasiado. El caso es que esas canciones, frecuentemente son la puerta de entrada, el puente, hacia ese mundo virtual y deformado que conforma la memoria.

Lo más gracioso de todo es que esas canciones no siempre son caciones que nos gustan, es más, alguna de ellas son como una amarga condena que arrastras durante toda la vida. Clavadas en la cabeza cual cilicio de martirio. Otras, incluso siendo la mayor basura que hayas escuchado nunca, en un contexto en concreto te alegraron la vida y así lo siguen haciendo cada vez que las escuchas. Y sobre todo lo anterior, lo más excepcional es que ese proceso, es un común denominador. Le pasa al más melómano y al que no tiene ni idea de quiénes fueron los beattles. No distingue entre sexos, ni razas, ni edades. Es universal.

Es algo universal pero a la vez único, porque la misma canción traerá recuerdos distintos según la persona. De hecho, estoy convencido de que si algún día nos molestaramos en poner por escrito una lista de todas esas canciones que viajan con nosotros, formando la BSO de la road movie que es la vida, y escribiera junto a ellas los instantes y sensaciones que evocan, constuirían un buen mapa de quiénes somos y qué hemos vivido. Una huella dactilar única que nos identificaría de forma unívoca.

Y eso es lo que propongo a modo de juego.

Escojed 5 Momentos de vuestra vida y después tratad de identificarlos con 5 canciones que estuvieron presentes en los momentos elegidos. Compilad esas 5 canciones, escuchadlas y viajad al centro de vuestros recuerdos.

Y para que no os dé corte. Empiezo yo:

The Jam - That's Entertainment

Años ochenta. Antes de lo que supiera lo que era un Mod, siendo un niño, escuchaba sonar esta canción a través de la puerta cerrada de la habitación de mi hermano.






The Prodigy - No Good

1994, mi primer verano en Irlanda, las primeras mieles de la libertad parental, borracheras ilegales a base de fosters calentorra previa entrada a discotecas light para estudiantes estranjeros y, por encima de todo, toda la vida por delante. A todo esto The prodigy arrasando en las islas y el que escribe estas líneas con un shock que rozó la catatonia al ser lanzado sin previo aviso al epicentro de la más rabiosa fiebre por el Rave.



U2- Please

Septiembre de 1997. Mi primer macroconcierto, U2 en el calderón, rodeado de amigos. El fin de una etapa. Y una letra que parecía, basarse en hechos reales, que paría hecha a medida para mi por Paul Hewson aka Bono, el cantante que se metió a salvar el mundo...



Muse - Bliss

2002, Edimburgo. Punto de inflexión, reflexión y diversión.





Coldplay - Fix you

2005. Después de tirarme un año escuchando esta canción se nos tuvo que ir el Coronel, si hacer apenas ruido, para poder comprenderla de verdad. Para mi fortuna hubo alguien "who fixed me"




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